Vino al mundo en México de padres cántabros y a los 11 años regresó a la tierra de sus ancestros, Torrelavega. Hoy, Antonio Toca vive en Santander, la ciudad que siente suya. Formado como ingeniero industrial, es jefe del Área Técnica de Nuclenor, empresa operadora de la Central Nuclear de Santa María de Garoña. Empezó a coleccionar arte desde joven con el objetivo de comprender mejor el mundo en que vivimos. El deseo de mantener un diálogo más profundo con las obras que colecciona le ha llevado a graduarse en Historia del Arte y a realizar el Máster en Investigación de Historia del Arte. Con motivo del programa The Collector is Present que organiza Barcelona Gallery Weekend, Toca ha presentado una selección de sus fondos en la exposición Arqueologías presentes en la galería ADN. Las obras escogidas tienen una dimensión política y ética, que refleja una de las líneas de su colección. Entendiendo el coleccionismo como una forma de contribuir al enriquecimiento cultural de la sociedad, este mecenas ha hecho accesible su colección desde Internet (www.atcoleccion.at) con el propósito de dar visibilidad a los más de 200 artistas representados en ella. “AT Colección nace por el placer de coleccionar y de aprender”, dice su artífice.
¿Cómo llegó el arte a su vida? Creo que he coleccionado toda la vida. A los 10 años forraba los libros de texto con imágenes de obras de arte y recuerdo que tenía El Profeta de Gargallo en la portada del libro de ciencias naturales. Desde pequeño he recopilado recortes de revistas y de periódicos y empecé muy pronto a ir a exposiciones; guardaba las cartulinas que me gustaban, luego pasé a posters y, finalmente, a la obra gráfica.
¿Con qué obra empezó todo? La primera que compré fue a finales de 1980 en Barcelona, en el mercado de artistas que se celebraba los fines de semana en la Plaza de Pi. Allí vi un óleo que me encantó. Era el mirador de una casa reflejando la luz sobre una mesa. No me lo pude comprar, pero sí la acuarela, que era igual con las diferencias que hay entre las dos técnicas. Esa fue la primera compra que hice sintiendo “quiero tener cosas de estas”. Conservo esa acuarela, de hecho, no me he deshecho de ninguna obra, excepto una que regalé, algo que no volveré a hacer. Uno de mis artistas fetiche era Miquel Barceló. Me enteré de que lo llevaba la galería Bruno Bischofberger y, aunque en aquella época no había Internet, conseguí ponerme en contacto con ellos. Les compré el libro Miquel Barceló in Mali, que iba acompañado de la famosa litografía de una caravana de camellos que se bifurca. Aquella fue mi primera compra consciente e importante; no por el precio en sí, sino por las circunstancias que la rodearon, yo llevaba apenas un año y medio trabajando y ahorré parte de mis primeros salarios para comprarla. Noté que algo estaba cambiando en mí.
¿Cómo es sentirse coleccionista? Primero hay que ser consciente de que necesitas la ayuda que las obras de arte te ofrecen para entender el mundo. Las que he querido mostrar en la galería ADN me han enseñado a ver el mundo de otra manera, con la visión de los artistas. O sin necesidad de su visión, porque quizás ni ellos hayan pensado que esa obra iba a decir lo que me dice a mí, pero el arte te permite ver la vida de otras formas. Por ejemplo, el vídeo A Marat de Ángel García Rodero, el primero que compré, me enseñó algo fundamental del coleccionismo. Ángel es artista visual y profesor de la Universidad de Granada; un día le dije que tenía el vídeo puesto en abierto en Vimeo con una calidad perfecta, para disfrutarlo con su música maravillosa, y que qué me aportaba comprar una copia si lo tenía ahí, disponible para cuando yo quisiera. Al final me decidí a comprarlo y cuando lo tuve, supe que lo que me estaba aportando era el sentimiento de propiedad y la responsabilidad de custodiar y transmitir la obra para futuras generaciones. Quizás sea lo único que me vaya a aportar poseer un vídeo que está en abierto, pero yo tengo la pieza que, además, venía en una cajita con una presentación estupenda.
Una colección habla de la personalidad e inquietudes de su artífice. ¿Qué cree que cuenta la suya de usted? Me considero una persona inquieta y curiosa. Mi colección toca muchos temas. Ahora estoy haciendo un máster y para hacer trabajos temáticos siempre que puedo recurro a obras de mi colección; eso me ha permitido ver las conexiones que se establecen entre las piezas. No me gusta tener obras grandes porque no quiero que la pieza me domine; prefiero que dialogue conmigo, que la pueda poner en mi casa, que sea habitable, y que yo pueda interaccionar con ella. No pretendo que mi colección se pueda presentar en grandes sitios, pero estoy empezando a entender que lo que debo hacer como coleccionista es acompañar a la gente, enseñándoles a ver y entender las obras…

