MANIFIESTO. 20 años con ADN Galeria: Eugenio Merino

Resumen

Manifiesto es una toma de posición: una selección de obras que utiliza el arte como herramienta de transformación social y crítica frente al poder, así como en defensa de la libertad, la memoria y los derechos humanos. Es también el resultado de veinte años de colaboración entre Eugenio Merino y ADN Galeria, un espacio en el que estas posiciones han podido desarrollarse, producirse y hacerse públicas.

Manifiesto reúne una selección de obras realizadas por Eugenio Merino a lo largo de veinte años de colaboración con ADN Galeria. Esculturas, instalaciones, vídeos y objetos recorren los conflictos políticos y sociales que han atravesado su trabajo: el poder, el capital, la corrupción, la ideología, la memoria histórica y la vulneración de los derechos humanos.
 
El trabajo colaborativo forma parte de su práctica habitual. Ha colaborado con artistas como Pierre Valls, Santiago Sierra, INDECLINE, Miguel G. Morales y Avelino Sala, entre otros, y ha participado en proyectos con la ONG de cooperación internacional Oxfam y con Tax Justice Network.
 
El conjunto puede entenderse como un manifiesto contra toda forma de poder. Las obras cuestionan el modelo económico y político neoliberal, marcado por la desigualdad, la acumulación de riqueza, la mercantilización de la vida y una creciente concentración del poder económico, político y tecnológico. En este sentido, la exposición se sitúa frente a aquello que Mark Fisher definió como realismo capitalista: la sensación de que «no hay alternativa». Frente a esta idea, reivindica la posibilidad de cuestionar lo establecido y transformar la realidad.
 
Una parte importante de la exposición se centra específicamente en España. Merino revisa el pasado dictatorial y las huellas que aún permanecen en el presente, pero también cuestiona determinados relatos construidos en torno a la Transición, así como la continuidad de estructuras de poder, desigualdades y formas de corrupción. Monumento a la corrupción convierte una puerta giratoria en un símbolo de esta práctica y de su arraigo en España, cuyo momento álgido sitúa en el franquismo. Paul Preston desarrolla este marco histórico en su libro Un pueblo traicionado: España de 1874 a nuestros días. Corrupción, incompetencia política y división social, publicado en 2019.
 
El dedo acusador, realizado a partir de la mano de Nicolás Sánchez-Albornoz, recupera la memoria de la resistencia antifranquista. Monumento al cuerpo desaparecido, dedicado a Federico García Lorca, «el desaparecido más famoso del mundo», según Ian Gibson, plantea la imposibilidad de representar los cuerpos de las más de 114.000 personas asesinadas y desaparecidas que permanecen en fosas comunes.
 
La exposición establece así un vínculo entre pasado y presente. La dictadura, la violencia política y la corrupción no aparecen como episodios cerrados de la historia, sino como elementos que permiten preguntarse por su influencia en la democracia actual. El lenguaje del monumento, tradicionalmente utilizado por el poder hegemónico para celebrar a los vencedores, es apropiado por Merino para recordar a los represaliados, señalar las estructuras corruptas y cuestionar su función conmemorativa.

 

 
Los derechos humanos recorren todo el proyecto. Bolsa de basura y Pisoteando derechos plantean la distancia entre los derechos proclamados y su vulneración efectiva. Estas obras adquieren especial actualidad ante el avance de discursos de extrema derecha que cuestionan la universalidad de los derechos humanos, establecen jerarquías entre las personas y presentan la desigualdad, la exclusión o la violencia como algo legítimo o inevitable. Las guerras por los recursos y los genocidios aparecen también en las piezas como manifestaciones extremas de esta vulneración.
 
Merino aborda estas cuestiones mediante esculturas, vídeos, instalaciones y objetos que transforman y cuestionan símbolos reconocibles. Billetes, monumentos, objetos cotidianos y elementos institucionales cambian de significado para revelar las contradicciones del sistema. El humor también forma parte en este proceso: un antidisturbios convertido en juguete, una puerta giratoria transformada en monumento o una bolsa de basura utilizada como soporte para hablar de derechos humanos.
 
Manifiesto es una toma de posición: una selección de obras que utiliza el arte como herramienta de transformación social y crítica frente al poder, así como en defensa de la libertad, la memoria y los derechos humanos. Es también el resultado de veinte años de colaboración entre Eugenio Merino y ADN Galeria, un espacio en el que estas posiciones han podido desarrollarse, producirse y hacerse públicas.

 

Exposición realizada en el marco del programa FLASH del Barcelona Gallery Weekend (BGW).

Obras