Colegiado número 171: Alán Carrasco

Resumen

Durante los últimos dos años, el proyecto «Colegiado número 171» ha seguido los pasos de Manuel Sánchez Arcas (Madrid, 1897 – Berlín Oriental, 1970), uno de los arquitectos más importantes de la Modernidad en España que, sin embargo, aún es prácticamente desconocido para el público general.

 

Formado en Madrid y Londres, y perteneciente a la conocida como Generación del 25, Manuel Sánchez Arcas desplegó una actividad institucional, técnica y política que lo situó en el centro mismo del proyecto republicano, combinando su papel como arquitecto moderno formado en los principios de la racionalización constructiva, con un compromiso férreo con la transformación social y la arquitectura pública. Ese interés ético y político por la arquitectura como respuesta material a la devastación y como herramienta de futuro atraviesa el tríptico Восстановление / Odbudowa / Wiederaufbau, que conecta la experiencia temprana de las ruinas europeas de la Gran Guerra con el lugar central que la reconstrucción adquiriría décadas más tarde, durante su exilio.

 

En 1939, debido a sus cargos dentro de la administración republicana y a su rol dentro del Comité Central del PCE, inició un triple exilio que, en su caso, sería definitivo. Así, despojado de su colegiatura y de la posibilidad del ejercicio profesional a perpetuidad tras las purgas a los arquitectos emprendidas parte de las autoridades franquistas, comenzaría un recorrido vital, político y profesional al otro lado del telón de acero, transitando Moscú (1939-1947), Varsovia (1947-1958) y, finalmente, Berlín Oriental (1958-1970). Carrasco aborda también las bifurcaciones clausuradas de esa biografía, como en Einbahnstraße. Embajada mexicana, donde un visado concedido por el gobierno de Lázaro Cárdenas abre la posibilidad de un exilio alternativo que nunca llegó a materializarse, subrayando la irreversibilidad de las decisiones políticas que fijan un destino en un sentido y no en otro.

 

Los tres países de su exilio constituyeron un paisaje político que, a pesar de su afinidad, no fueron especialmente gratos con su talento, relegándole en muchas ocasiones a trabajos técnicos y sin reconocimiento de su autoría. Esta condición de supervivencia profesional, marcada por un equilibrio constante entre fragilidad y resistencia, aparece en Un riesgo calculado, donde las estructuras laminares de hormigón armado estudiadas por Sánchez Arcas se convierten en metáforas de una vida sometida a tensiones extremas. Se hace necesario adaptarse sin quebrarse, 

sostenerse en una arquitectura mínima, asumir cada gesto como un riesgo cuidadosamente medido.

 

Sin embargo, se encontró, una vez más, envuelto por grandes acontecimientos que configuraron buena parte del siglo XX y de nuestro presente. En ese marco, la arquitectura se revela también como archivo material del conflicto geopolítico. La obra Хронотоп [Cronotopo] reproduce informes secretos estadounidenses sobre la producción de materiales de construcción civil en la Unión Soviética, de modo que el soporte no ilustra el contenido, sino que lo encarna. En estos materiales se superponen el tiempo histórico de la Guerra Fría y la temporalidad lenta de la materia constructiva, condensando la dimensión política de la (re)construcción socialista.

 

En ese sentido, el proyecto de Carrasco gira, fundamentalmente, alrededor de dos tropos. El primero conectado con idea de «reconstrucción» como mito fundacional de los tres países del exilio de Sánchez Arcas, paradójicamente tres estados que hoy ya no existen. El segundo, y en paralelo al anterior, se centra en la contradictoria «construcción de paz» o «Pax soviética», como parte de la agenda de la URSS y sus aliados en la compleja división de un mundo bipolar durante la Guerra Fría. Ambos ejes se despliegan de manera clara en Po wszystkim [Después de todo], que toma como punto de partida carteles polacos de la reconstrucción de Varsovia y los transforma en un paisaje visual inmersivo, donde la promesa de paz convive con la persistencia del conflicto latente.

 

Aus dem Osten kommt das Licht escruta las condiciones bajo las cuales operan las políticas memorialistas de las ciudades, desde la calle mínima dedicada a Sánchez Arcas en Madrid en 2017 hasta la posibilidad latente, y quizá imposible, de una inscripción en Berlín. La pieza subraya así el difícil equilibrio con el que se fijan las decisiones acerca de qué o a quién es legítimo recordar en el espacio público, especialmente cuando los testimonios de otra época son desplazados o borrados.

 

En última instancia, el proyecto «Colegiado número 171» ahonda sobre cuestiones presentes previamente en el trabajo de Carrasco, como es la historia del exilio republicano (también de aquel más incómodo, como el que tuvo lugar en los países del Este); acerca de las posibilidades de la Historia, en este caso planteando alternativas ucrónicas a la biografía del propio Sánchez Arcas; o sobre qué y a quién se puede recordar desde la historiografía occidental cuando un proceso como el derrumbe concatenado del espacio del Este tiene lugar y la destrucción de los testimonios de otra época (ahora connotados negativamente) se hacen especialmente habituales.

 

 

 

 

 

 

Alán Carrasco realizó este estudio durante una residencia para proyectos de investigación artística vinculados a la actividad del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

 

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