She, the eye, the finger, the hand: María María Acha-Kutscher, Margaret Harrison & Núria Güell

Resumen

Kutscher, Núria Güell y Margaret Harrison. El proyecto, comisariado por Alexandra Laudo, establece un diálogo entre obras feministas militantes que revisan críticamente los estereotipos visuales. Esta exposición forma parte del programa Barcelona Gallery Weekend 2020.

Ella, el ojo, el dedo, la mano dialoga entre una selección de obras de tres artistas de diferentes nacionalidades y generaciones: Margaret Harrison (1940, Wakefield, Reino Unido), María María Acha-Kutscher (1968, Lima, Perú) y Núria Güell (1981, Vidreres, España). A pesar de sus diferencias generacionales y contextuales, y de la especificidad y singularidad de sus obras, es fácil identificar enfoques, temas y líneas discursivas similares en las prácticas artísticas de estos tres creadores.

 El primer término del título, Ella, no se refiere únicamente a la circunstancia evidente de ser mujeres, sino que alude a que trabajan desde una posición feminista declarada y manifiesta a través de la cual analizan diferentes formas de violencia y opresión ejercidas contra las mujeres. como sujetos políticos. Son conscientes de que la violencia y la discriminación de género son inherentes a otras formas de opresión, como el sometimiento racial o de clase, por lo que abogan por un feminismo inclusivo y transversal que denuncie la vulneración de derechos de cualquier sujeto subalterno, y reivindiquen un mundo igualitario donde todas las personas pueden definir las condiciones de su existencia. El ojo, por su parte, hace hincapié en la función de observación y documentación de la realidad que ejercen los tres como artistas, destacando también la asunción de responsabilidad que deriva de ser testigos, y en ocasiones incluso cómplices, de distintas formas de injusticia social.

 El ojo remite también al interés por analizar y revisar críticamente los cánones visuales, la representación estereotipada de la figura femenina en la historia del arte, y Núria Güell, De putas. Joguines, las convenciones que han moldeado las formas de recepción e interpretación de las imágenes artísticas a lo largo de los años. En sus obras, ya diferencia de otros artistas políticos que limitan su activismo al documentalismo, Harrison, Güell y Acha-Kutscher no sólo registran y testimonian las diferentes formas de injusticia social, sino que también las confrontan.

 El dedo se refiere a su determinación de señalar los abusos cometidos por los sistemas de opresión y poder hegemónico, pero también se refiere a su capacidad para reconocer los privilegios que les otorgan por ser artistas reconocidos y residentes en Europa; privilegios que utilizan en favor de la causa que defienden. Por eso el último término es la mano, elemento corporal que representa una forma activa y directa de relación con el mundo, que simboliza su convicción compartida de entender el arte como herramienta de transformación social y como espacio para el ejercicio del activismo. 

Obras
Vistas de instalación