El pasado 20 de enero de 2025, el día que Donald Trump tomó posesión como presidente de Estados Unidos, una poderosa imagen llamó la atención del mundo entero: allí estaban reunidas algunas de las personas más ricas y poderosas del planeta, entre ellas los tecnomagnates Mark Zuckerberg (Facebook), Elon Musk (Tesla), Sundar Pichai (Google) y Jeff Bezos (Amazon). Juntos en un oficio religioso, celebraban la llegada de Trump al poder. La imagen resultaba muy simbólica: parecía anunciar la llegada de un gobierno de los ricos, por y para los ricos.
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"Intervención artística" contra el tecnofeudalismo
"Hoy, 3.000 millonarios concentran tanta riqueza como la mitad de la población mundial. Ya no es solamente poder económico, es poder político. Influyen sobre Gobiernos, medios de comunicación y la vida de la gente", explicó este viernes Susana Ruiz, responsable de justica fiscal de Oxfam Intermón en España, con motivo de la presentación ante los medios de lo que la ONG denomina "una intervención artística", concebida junto al artista Eugenio Merino para alertar sobre la concentración extrema del poder económico y político en manos de una élite global.
Como explica la propia ONG, el artista ha superpuesto de forma temporal "una máscara hiperrealista" de Elon Musk sobre la estatua de Carlos V en Toledo, para convertir al monumento en "una metáfora del nuevo orden neofeudal".
Franc Cortada, director de Oxfam Intermón en España, va incluso un poco más lejos y asegura que cuando los ultramillonarios hacen donaciones a partidos políticos y candidatos no solo incrementan su influencia política, sino que también erosionan los derechos políticos del resto de la sociedad: "Mientras unos pocos acumulan fortunas sin precedentes, la mayoría ve erosionados sus derechos, su poder adquisitivo y su capacidad de decisión. Esta brecha no solo genera pobreza; genera desafección, polarización y fragilidad democrática".
En paralelo al informe de Oxfam Intermón, esta semana que está a punto de acabar también se publicó una encuesta realizada por la organización Patriotic Millionaires a casi 3.900 millonarios de todo el mundo. Los resultados son muy reveladores: el 77 % de los encuestados considera que los superricos utilizan su inmensa riqueza para comprar influencia política; el 82 % de los millonarios encuestados considera que deberían limitarse las donaciones que los representantes y partidos políticos; finalmente, un 62% opina que la extrema concentración de riqueza constituye una amenaza para la democracia.
Tras presentar "su intervención", el artista Eugenio Merino dejó una reflexión en forma de pregunta final, pregunta cuya respuesta no gusta, pero es la realidad del día a día: "Como sugieren Yannis Varoufakis o Cédric Durand, el capitalismo se ha transformado en un sistema con similitudes con el feudalismo histórico —el tecnofeudalismo—, en el que nuevos señores controlan los territorios digitales y gobiernan desde el mercado, la tecnología y los datos. Esta intervención propone mirar de frente esa continuidad histórica y preguntarnos quién gobierna realmente nuestras democracias".
Pese a todas las dificultades, Susana Ruiz dejó un mensaje optimista: "Esta acción de Eugenio Merino pretende que nos preguntemos quiénes son los verdaderos amos del mundo. La desigualdad no es inevitable, es el resultado de decisiones políticas, y estamos convencidas de que se puede poner freno".

