Así comienza una nueva edición de esta feria en la que una vez más, la reivindicación más política queda encapsulada en las denominadas piezas polémicas, una etiqueta que ya es una tradición en Arco. Entre las 211 galerías, de 30 países, que participan este año, hay que dirigir los pasos siempre hacia un puñado para saciar esta necesidad. El recorrido suele comenzar en ADN, donde Eugenio Merino hace de las suyas; en esta ocasión con Petróleo, un bidón de este combustible fósil sobre el que ha estampado la Declaración Universal de los Derechos Humanos. “El petróleo es el motor de las guerras, lo que lo hace incompatible con la vida”, comenta el autor de White Washing, el lavavajillas en el que metió a la ultraderecha en la anterior edición, también responsable de encerrar a Franco en una nevera, creador de un ninot del rey y organizador de la capilla ardiente de Picasso. “Lo que manda es esta fuerza extractiva”, acompaña Miguel Ángel Sánchez, el responsable de la galería que señala otra obra del artista La puerta del fascismo, un picaporte con una esvástica nazi.
Marzo 4, 2026
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