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Time to Relax - Adrian Melis

26.09.2013 / 30.11.2013

 

En su segundo solo show en Barcelona, Adrian Melis presenta en Adn Galería: Time to relax. A diferencia de su primera muestra que se centraba en los marcos impuestos por las estructuras sociopolíticas cubanas, los proyectos aquí propuestos posan su mirada en la situación contemporánea española dejando de lado la tensión entre regímenes de productividad e improductividad y focalizándose en esta ocasión en la dicotomía presencia / ausencia, voz / silencio, ocio / reivindicación, discurso político / realidad social. 

 

Adrian Melis, a través de los seis trabajos que pueden verse en Adn Galería, propone otras miradas a las problemáticas actuales desde un enfoque sutil y poético. Ya no se trata de señalar las fallas del sistema y la batería de actividades paralelas: contorsiones que sabotean los mecanismos establecidos, sino que ahora el artista cubano coloca la subjetividad del sujeto en primer plano de su discurso. El testimonio se convierte en la herramienta clave de Time to relax, pues opera en el interior de las relaciones sociales de tal manera que la práctica de Adrian Melis otorga voz a sus colaboradores. Radiografiando las tiranteces de los acontecimientos políticos y sociales se trenza la heterogénea exposición compuesta por fotografías, videos e instalaciones.

 

Ovación (2013) muestra un vídeo producido con imágenes del Palacio de Congreso Español desde la transición hasta nuestros días en las que los diputados aplauden. Este trabajo alegoriza un sistema que parece estar lejos de la realidad social pues muestra el ritual de celebración del paso de leyes que han sido derogadas por un determinado cambio de gobierno, en una eterna confrontación que nada tiene que ver con las necesidades y deseos de la gente que los políticos representa.

 

Puntos de reposición (2013) se compone de veinte fotografías tomadas en España que muestran muros recién pintados de un gris urbano con el objetivo de esconder y tapar frases de protesta social previamente escritas. Estas frases reproducidas abajo de las fotografías bajo formato de subtítulos, decodifican la aparente neutralidad de las imágenes que como acicate le devuelven la voz al hormigón aclamando  -como una de estas atesta- : “Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir”.

 

 Light off (2013): instalación de cuatro cubos transparentes que se iluminan internamente con luces coloreadas y cambian de color en intervalos irregulares determinados por la fluctuación del índice de la bolsa, IBEX35. Melis desarrolló una página web y un programa conectado a los cubos para generar los cambios de luces. La luz verde indica que el índice crece; la roja que el índice cae; y la azul es determinada por los momentos de estabilidad. Los cubos funcionan como pufs que dotan al espacio de un ambiente lounge y tranquilo ideal para reposarse del ajetreado día y tomarse un respiro. Bajo esta aparente tranquilad la bolsa fluctúa acareando consecuencias mundiales de las que hipnotizados por la estimulación visual ni sospechamos.

 

Time to relax (2013) es una de la series más recientes del artista. Se trata de un compendio de dieciséis fotografías tomadas desde las ventanas o balcones de las casas expropiadas por parte de bancos. Las tomas son post producidas incorporando la fecha del desahucio y el banco propietario del piso, ahora dueño de la vista que antes pertenecía a los habitantes. De nuevo el artista contrapone la operativa legal con el vacío emocional de quien ha vivido observando un jardín o unos edificios al otro lado de la ventana, visiones que quedan ya lejanas de su futura realidad.

 

Momentos que marcaron el mundo – Primavera Sound (Archivo II) (2012) - sobrepone imágenes de un popular evento musical en la ciudad de Barcelona con un archivo audio de las manifestaciones y protestas callejeras del movimiento del 15-M. El video sugiere el desencanto de ciertos movimientos de protesta que acaban reducidos a mero espectáculo.

 

Por último la instalación The best effort (2013) presenta cuatro teléfonos dispuestos encima de peanas. El proyecto se inicia con una campaña de empleo en Barcelona, en la que se ofrecen cuatro puestos de trabajos. Cada oferta se anuncia en un buscador de oportunidades laborales diferente con un número de teléfono asociado. Las llamadas de los solicitantes se redirigen a los teléfonos instalados en la galería; cada teléfono corresponde a un anuncio y la llamada que nunca es contestada activa un audio determinado para cada dispositivo. Cuando alguien llama, el teléfono suena y dependiendo de qué anuncio se trate se activa la grabación de un discurso pronunciado por uno de los cuatro últimos ministros españoles: Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. Todos los discursos versan sobre las múltiples oportunidades laborales existentes en una nación en vías de progreso, mensajes alentadores y optimistas sobre la creación de empleo y la fuerza de España. Mientras el teléfono suena interminablemente sin que nadie lo descuelgue ni puedan atenderse las peticiones de trabajo que posiblemente llegan por parte de los solicitantes que contestan a los anuncios, los discursos se repiten constantemente, haciendo visible el hueco entre la realidad del mundo laboral y los programas políticos actuales.

 

Time to relax retrata a Adrian Melis como un artista ávido por explorar cierta antropología social que se hace etnógrafo y cómplice como bien atesta el director de la galería: Miguel Ángel Sánchez en el íncipit del catálogo: Adrian Melis - El valor de la ausencia co-producido por Adn Galería y el Instituto de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona:

 

La implicación artística ha de residir pues en los problemas sociales que siguen manifestándose en situaciones concretas realmente injustas, aunque difusas y elusivas en ocasiones, por estar inmersas en lo que Hal Foster identificó a mediados de los 90 como “campo ampliado de la cultura.” Es precisamente en ese campo ampliado, horizontal, sincrónico y social, donde el crítico americano ubica a su “Artista como Etnógrafo.” Este paradigma instrumentaliza el mapeado sociológica buscando, sobre todo, la eficacia de la denuncia. Pero como bien sabemos, después de tanto tiempo reflexionando sobre el papel social y político del arte, la enunciación de los instrumentos hegemónicos no es efectiva per se. “Por un lado, la comprensión puede por sí misma hacer poco por la transformación de las conciencias y de las situaciones. Los explotados no suelen necesitar que les expliquen las leyes de la explotación. Porque no es la incomprensión del estado de cosas existente lo que alimenta la sumisión, sino la ausencia del sentimiento positivo de una capacidad de transformación,” * sostuvo Jacques Rancière y yo no puedo estar más de acuerdo.


Habilitar ese espacio que genere positividad, redistribución de la visibilidad y confianza en la transformación es tarea del “Artista como Cómplice.”** No bastaría con mapear un contexto y desenmascarar dinámicas opresivas. Parece que no pocos artistas actualmente se hacen eco de esta responsabilidad, incorporan a la comunidad de forma activa, proponen alternativas y se mojan. Y es en este paradigma de efectividad para el arte de intencionalidad política dónde reside la potencia de las propuestas de Adrian Melis.

 

*Jacques Rancière, Sobre Políticas Estéticas.

**Intercambiando pareceres con Adrian Melis, y ante mi pregunta de cómo definiría su práctica involucrando agentes externos al mundo del arte, me contestó que abordaba su tarea como si de un cómplice se tratase.

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