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Carlos Aires - this is not just fucking business

25 de enero al 30 de abril de 2014


ADN Galería inaugura el 25 de enero de 2014 la exposición individual de Carlos Aires: This is not just fucking business, una exposición que versa sobre el giro semántico que establece el artista a través de la re-codificación de iconos y valores. Se trata de un conjunto de obras e instalaciones en las que el imaginario colectivo, los lugares comunes y  la iconografía contemporánea provocan  trampas visuales que cuestionan la lectura obvia de la imagen.

 

El primer ámbito expositivo acoge una instalación en la que el artista ha empapelado la pared con retratos de los personajes ilustres que aparecen en diferentes billetes. En medio de esta  amalgama de caras destaca una pieza enmarcada con pan de oro, en la que puede leerse la frase: "This is not just fucking business". El camuflaje se entiende en este contexto como aquello que disimula o esconde la presencia de algo, del mismo modo que se utiliza en la estrategia bélica. Aires también cuestiona la selección de los retratados que cada país elige para ser impresos en sus billetes.

La frase “This is not just fucking business” también puede leerse de forma repetida en la pared contraria; esta vez realizada con recortes de billetes originales y en curso de los treinta países más ricos del mundo. La locución es una declaración de intenciones de lo que para Aires es su práctica artística, la esencia del mundo del arte, sus intrínsecas dinámicas y el capitalismo actual. Nace de una conversación que tuvo con un comisario y un coleccionista al hablar de arte en la que tácitamente le dijeron:   "Carlos, this is just fucking business". A modo de mantra el artista torna la frase original en su vertiente negativa y la repite para no olvidar ese espacio íntimo y único que solo corresponde al artista: el de la creación inmedible y exenta de parámetros mercantiles. La obra expuesta se convierte en el credo del artista que ahora convertido en niño la repite para no olvidarla nunca.

En el segundo espacio de la galería se erige a modo de retablo católico la pieza  “30 euros 15 minutos” (2013). Es un compendio de anuncios que han quedado atrapados a lo largo de varios años en el limpiaparabrisas del coche del artista y que cautelosamente ha ido recopilando sorprendido por el contenido de los mismos. Estos residuos urbanos son anuncios disimilares: desde ofertas de prostitución a venta de pisos, compra de coches, compra de oro, mensajes religiosos para dejar la drogo-dependencia y videntes.  Fotocopiados y trasformados en bloques de madera de distintos formatos, estucados y dorados con oro de 24 quilates -que posteriormente se han bruñido- funcionan como un agudo altavoz de la crisis reinante en el país.

 

Efectivamente estos mensajes donde todo se compra y vende son huellas  de la decadencia contemporánea, un coctel explosivo en el que jóvenes prostitutas se mezclan con videntes, especulaciones inmobiliarias, y predicadores religiosos.  Sin duda un tropiezo con la realidad más ácida del día a día.  El recorrido de la exposición sigue con la serie “Desastres” (2013): un conjunto de billetes de varios países del mundo en los que Aires incluye imágenes recortadas con láser y extraídas de los medios de comunicación referentes a catástrofes y guerras del país del billete en cuestión.  Dicha imaginería compone nuestra iconografía contemporánea y pone en tela de juicio el valor real y simbólico del dinero.  De alguna manera al intervenir en los billetes, Aires descodifica el convenio mundial que establece el valor de las monedas llevando su acción a la ilegalidad pues los destruye, desactiva su circulación y por último anula su función.  El billete enmarcado deviene el receptáculo irónico de nuestro sistema económico, nodo al mismo tiempo de las consternaciones contemporáneas.

 

Las catástrofes también son las coordenadas de partida del video: “The End” (2013) que muestra una sucesión de créditos de películas donde aparece dicho vocablo que se yuxtapone con sonidos de siniestros reales.  De nuevo  manipulando el lenguaje, Aires nos detiene en el tiempo y suspende la historia de la que ha narrado sus acontecimientos en las piezas anteriores. “The End” se entiende como el final de un ciclo, un vértigo  que se desvanece.

 

Seguimos con la instalación “Mar Negro” (2012) que invade el último espacio de la galería.  Utilizando restos de balsas de inmigración ilegal y barcas encontradas en Cádiz, Aires dibuja un mar de madera  para desvelar en  cierto modo el sustrato económico de la geopolítica actual. La idea del viaje y la búsqueda de un destino utópico se entremezclan con la poética visual de la pieza en la que dos carpinteros se adentran en un cementerio de barcas para extraer sus maderas. La inmigración africana tiene su eco en el título del proyecto y en un sutil sonido de una radio marroquí que se oye al final del video..  “Mar Negro” parte de una memoria autobiográfica de Aires, originario de Ronda ha recorrido de forma continuada las carreteras de la costa de Cádiz y se ha empapado de su luz y color.

 

Podríamos decir que Carlos Aires se atribuye de esa mirada externa de la que nos hablaba Edouard Glissant, del que se reconoce en el otro porque puede enfrentarse a sí mismo con los ojos del otro. This is not just fucking business articula una estética del caos en la que realidades opuestas conviven para generar auroras del conocimiento al establecer asociaciones de ideas y estereotipos que sin duda intervienen en nuestra percepción de la realidad. Belleza y desastre, verdad y falsedad, ironía y sinceridad, son dicotomías que en su trabajo se disuelven. Precisamente, es en la harmonía de dichos opuestos donde reside  la genuinidad de su práctica artística.

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