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"Ten is more than a number" - Exposición colectiva de artistas de ADN Galería por su 10º aniversario

El sábado 29 de junio a las 12. 00 h, ADN Galería presenta 10 IS MORE THAN A NUMBER: una exposición colectiva para celebrar su 10º aniversario.  Se contará con la colaboración de: Carlos Aires, Iván Argote, Virginie Barré, Abdelkader Benchamma, Tobias Bernstrup, Santiago Cirugeda, DEMOCRACIA, Igor Eškinja, Mounir Fatmi, Daniel & Geo Fuchs, Chus García- Fraile, Regina José Galindo, Kendell Geers, Núria Güell, Adrian Melis, Eugenio Merino, Jean Luc Moerman, Bruno Peinado, Concha Pérez y Federico Solmi.

 

En ésta ocasión tan especial queremos mostrar algunos trabajos de los artistas que nos han acompañado durante estos diez años y recientes incorporaciones, contribuyendo a enriquecer la propuesta de la galería, facilitando su crecimiento y formación. ADN quiere celebrar este momento rindiendo homenaje a los artistas y a todas las personas que por su esfuerzo y dedicación en compartir, expresar y difundir sus mismas ideas e intenciones, han hecho posible el desarrollo y la proyección alcanzados hasta ahora.  Desde su fundación en 2003, ADN Galería ha crecido con la voluntad de crear un espacio para difundir las ideas y tendencias artísticas de una generación de artistas que comparten su entorno cultural, con el objetivo de ser un espacio abierto y dinámico. Por ello este año inauguramos un nuevo proyecto: ADN Platform en Sant Cugat que consolida la aportación cultural de la galería. Funciona como plataforma para proyectos expositivos resultantes de una convocatoria de comisariado, presentaciones performativas, programas públicos de reflexión sobre la vinculación de arte y sociedad y residencias de artistas y comisarios. También aprovechamos esta fecha para inaugurar el espacio con dos muestras: Lo nuevo y lo viejo comisariada por el colectivo Azotea (Juan Canela & Ane Agirre), fruto del adn think tank llevado a cabo a lo largo del año y micro-acciones de emergencia una propuesta del grupo comisarial de vuelta y vuelta (Claudia segura & Inés Jover).

  

La primera sala de la exposición se entiende como un espacio en el que la amalgama de las propuestas artísticas alude a la violencia y desesperación que en ocasiones acaba en tragedia. Son propuestas alegóricas que se desarrollan en el territorio de la representación y proponen una aproximación a las prácticas creativas vinculadas a un posicionamiento de incidencia social.

 

L’évolution ou la mort (Matéo) de Mounir Fatmi sugiere la deconstrucción de dogmas establecidos e ideologías a través de la ironización de la figura del Kamikaze. Del mismo modo explora la relación entre los sujetos políticos, la sociedad y el poder hegemónico. Junto a él presentamos  el proyecto más reciente de Carlos Aires: Los Desastres: una serie de billetes de diferentes países  en los que ha introducido imágenes extraídas de los medios de comunicación de esos mismos países en conflicto capturando comportamientos y simbologías comunes que componen un retrato de la distopía contemporánea.

 

Esta realidad que alude en cierta forma a la absurda paradoja de la abundancia y la hambruna existente en nuestra sociedad es a la que se dirige Iván Argote grafiteando en un muro la sentencia: “Si el hambre es ley, la rebelión es justicia”.  Un grito mudo que escenifica esta infamia y la violencia desgarrada que se desprende de ella. Igual que en el proyecto  XX de Regina José Galindo que toma por eje central la percepción de la muerte en la existencia humana pero sobretodo la idea de morir en absoluta soledad. La artista muestra que en países como Guatemala, la violencia extrema es parte de la cotidianidad, de la pobreza diaria y la tensión social. Entre 2 a 4 personas son enterradas diariamente como “XX” sin identidad ni vínculos. La artista realizó una performance en la que colocó lápidas encima de estas tumbas anónimas con la intención de dar un lugar en la muerte a estos seres humanos. Se depositaron un total de 52 lápidas en el cementerio La Verbena de Guatemala reconfigurando el espacio y escenificando la presencia de estos cuerpo ausentes. Kanniballe de Kendell Geers también retoma la violencia, está vez histórica, del conflicto sudafricano vivido desde su infancia. En la pintura bicolor percibimos cruces, fuego y desciframos la palabra “fuck” de entre las llamas. El uso del blanco y el negro como únicos colores remite a la propia biografía del artista y su mitología personal: de su identidad de blanco nacido y criado en Sudáfrica, en desacuerdo con el régimen del Apartheid, hasta su decisión de adoptar 1968 como fecha de nacimiento simbólica. Geers condensa en esta obra la violencia de un pasado vivido para transformarla en cierto icono subversivo.

 

Seguimos con algunas piezas de Jean Luc Moerman que recupera iconos de distintos contextos cargados de significaciones simbólicas diversas para reinscribirlos en una nueva realidad, todos por igual, tratadas sólo por su condición de imagen pública. Una de estas piezas es Spiritual Tool: bate de baseball que dibuja en su parte superior el rostro de Jesucristo, presentado como herramienta religiosa símbolo de la violencia empleada en nombre de la fe que desvela la ironía y crueldad de sus mandatos. La escultura de DEMOCRACIA Todos sois culpables salvo yo reproduce en forma de escultura un memorial al terrorista suicida de pequeño tamaño. Versa sobre el estatus de la víctima en la sociedad contemporánea, la definición del verdugo y del sacrificado, del terrorismo, la culpabilidad y del uso de la rabia en el tedio del día a día.

 

De la violencia física pasamos en el segundo espacio de la galería a una propuesta en la que los artistas agrupados muestran sus intereses intelectuales y la relación que establecemos con nuestro entorno así como el consumo cultural. A través de sus dibujos, Adlekader Benchamma nos pregunta sobre como observamos los objetos con los que convivimos inspirado en sus referencias literarias y científicas mientras Virginie Barré con sus destreza reinterpreta escenas de películas de Stanly Kubrick para traerlas al aquí y al ahora reconfigurando su contexto y obligándonos a enfrentarnos a ellas bajo otra dinámica del observar. Los dibujos de Tobias Bernstrup de la serie Algorithms  son un claro ejemplo de la influencia que el artista tiene de los videojuegos y la tecnología.

 

 

Por otro lado, los proyectos de la última sala juegan con el giro semántico y la apropiación simbólica para codificar aspectos del entramado colectivo contemporáneo. V de Verdugos de Eugenio Merino convierte al héroe vengador del cómic de Alan Moore en una máscara de Swaroski, cambiándole el significado y haciéndolo fetiche lujoso. Como dice el artista se trata de “la máscara de nuestros antagonistas, igual que la nuestra pero convertida en joya y lujo, símbolo del declive de nuestra sociedad”.

 

Los Lampadarios de Chus García-Fraile generan alegorías sobre la escenificación de cierta espiritualidad y su connivencia y posterior suplantación histórica por la simbología de estado-nación mientras Federico Solmi con A Song of Tyranny, Confessions of a Ruthless Dictator  pone de manifiesto la apropiación del ideal para la instauración del poder hegemónico  de dudosa ética y objetivo. La instalación Sans titre – I melt with you de Bruno Peinado despliega once banderas nacionales, elementos por excelencia de cristalización de las identidades y de exaltación del sentimiento de pertenencia a la patria. Las banderas se declinan en versiones gradualmente decoloradas, hasta llegar al blanco total. La cancelación del símbolo es clara y condensa las aspiraciones, anhelos e ideales esperados de conceptos como patria e identidad.

 

Por otro lado la pieza Puntos de Reposición de Adrian Melis utiliza las herramientas de la antropología social que cuestiona la ideología totalitaria pues evidencia la tensión entre la presencia y la ausencia, la voz y el silencio en relación a los acontecimientos políticos y sociales contemporáneos. Las imágenes tomadas en la ciudad de Barcelona y alrededores muestran muros recién pintados que esconden frases de protesta social previamente escritas. Estas frases reproducidas en la parte inferior de las fotografías a modo de subtítulos, decodifican las imágenes aparentemente neutras. El artista cubano pretende reactivar un silencio impuesto, del mismo modo que Daniel y Geo Fusch con la serie fotográfica Stasi Secrets Rooms se proponen  revelar  la barbarie y el horror de las antiguas cárceles de la policía secreta alemana. Las imágenes desconcertantes muestran celdas abiertas, sótanos de muerte, miles de archivos y de cintas destruidas que vierten sobre nosotros todo el horror de la antigua cárcel de la Stasi descubierta quince años después de la caída del muro de Berlín. Igor Eskinja muestra Meeting in a remote place que apunta hacia el aplastamiento del poder obrero y sus ideales que son arrasados por el sistema capitalista actual.

 

Tanto Santiago Cirujeda como Concha Pérez investigan sobre el concepto del espacio, su configuración, sus características y la imagen que se genera de estos. En la pieza que pertenece al proyecto de Ocupación de solares: arquitectura mobiliaria, Santiago Cirujeda muestra dentro de una maleta una maqueta de una casa, trasportable a cualquier espacio, movil y viajera, adaptable a todo tipo de lugares. La fotografía de Concha Pérez Entre dos es un fotomontaje de solares abandonados que reconfigurarla imagen del espacio a través de su digitalización.

 

 

A través de proyectos de participación, Núria Güell investiga el terreno de las estructuras socioeconómicas buscando las fallas en las que generar debate y facilitar herramientas de activismo social; aquí muestra Fuera de Juego que a través del juego del escondite denuncia la situación de los inmigrantes en España.

 

Tomando la teoría del reparto de lo sensible de Rancière, los proyectos presentados quieren recomponer el espacio crítico del arte para generar un proyecto político emancipatorio dirigido a todos. Las propuestas se convierten en lugar de indeterminación y devienen así potencial transformador que rompe el consenso y disemina el reparto de lo sensible pues su función comunitaria construye espacios que antes no existían, oponiéndose a la jerarquía establecida. 10 is more than a number  ofrece un epítome de propuestas que funcionan como declinaciones personales de temáticas compartidas y preocupaciones muy actuales en el marco de la actual sociedad del conflicto  y que  a lo largo de estos años han consolidado el programa de la galería.

 

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