SALA 1 VIRGINIE BARRE PIECES
SALA 2 BRUNO PEINADO MASSES
Fechas: 26 de marzo de 2009 – 8 de abril de 2009
Inauguración: 26 de marzo a las 19h30
ADN Galería, c/Enric Granados 49, Barcelona
La obra de Virginie Barré (Francia, 1970) bebe de diversas fuentes culturales contemporáneas que reinterpreta a modo de ready-made, o con una fórmula próxima al cortar y pegar, aunque a un nivel más conceptual que procesual, pues su ejecución es siempre minuciosa, deteniéndose tanto en el detalle de sus dibujos como en los detalles de sus esculturas e instalaciones. Sus fuentes son las grandes generadoras de los símbolos populares más conocidas, siendo el cine y el cómic de serie negra sus referentes predilectos.
Virginie trabaja a partir de situaciones especiales, a veces inverosímiles, y de su puesta en escena, difuminando las fronteras entre la ficción y la realidad, el cine y la vida. Del mismo modo crea situaciones controvertidas, al linde entre lo real y lo imaginado, la vigilia y el sueño, lo familiar y lo siniestro. Sus maniquís duermen, sueñan, llevan mascaras de carnaval, se esconden y cuando se hacen daño, sangran. Sus obras, como dice ella misma, “no cuentan historias, sino que las contienen”. El conjunto de su obra nos conduce hacia un universo a la vez asequible y familiar pero al mismo tiempo nos embarca en un viaje hacia lo desconocido.
En la exposición Pieces, su referente principal será el diseñador gráfico Saul Bass, especialmente en su trabajo para los créditos de la película “Anatomy of a Murder”. Virginie se apropia ahora de las formas que aparecen en los títulos de la película de Otto Preminger reinterpretándolas, jugando con ellas, y reubicándolas finalmente sobre las paredes pintadas de amarillo, azul y marrón, colgándolas con hilos, para que cada elemento quede como suspendido, desarticulado.
Presentará también su Homme a la womb chair, un maniquí sentado en la famosa silla matriz, vestido de motorista y con un bebé en su regazo. En esta instalación se ponen evidencia una serie de contrastes y juegos semánticos, la masculinidad revestida de cuero con la feminidad absoluta de la dulzura maternal, la rigidez del traje y del casco con la comodidad de la silla en forma de útero,... Se trata de problematizar los extremos, una exploración dicotómica que parte de un nivel puramente formal, de una fuerte presencia visual, para poder plantear así un discurso más hondo.
Pieces es el título que da homogeneidad discursiva al conjunto expositivo. Piezas son las diferentes obras que presenta Virginie, piezas son sus recortes del imaginario de Saul Bass, piezas las partes de sus instalaciones y esculturas, piezas todas ellas que se le ofrecerán al espectador, que podrá jugar con su imaginación a reconstruir a modo de juego con un tono casi onírico la trama de un nuevo guión. Virginie propone los títulos, la película puede ser escrita libremente con infinitas posibilidades partiendo de sus piezas.
Heredero de la “Post-producción” artística teorizada por Nicolas Bourriaud y de la estética del caos en el pensamiento de Édouard Glissant e impregnado por el paradigma duchampiano propio de la escena francesa contemporánea, Bruno Peinado juega con los sentidos de la cultura popular, sus emblemas, sus mensajes, su memoria colectiva, para re-crear un ambiente simbólico y sincrético que no pretender congelar sus efectos sino reactivarlos, buscando la potencialidad de lo imprevisible. Es innegable que sus orígenes antilleses han marcado su trayectoria, especialmente cuando el propio artista define su trabajo como un proceso de creolización de la icono esfera occidental con el objetivo de poner en re-circulación los códigos visuales y los objetos de nuestro entorno mediático. Abarca la perspectiva de una cultura “anti-copyright”, que ya no valora tanto el mito de la imaginación creativa sino que afirma el derecho a poder hacer con lo dado.
Es un artista muy dúctil, que no tiene estudio ni taller, prefiriendo elaborar y desarrollar sus obras a partir del espacio y del tiempo disponible en que se van a exponer. Eso también hace de él un artista en constante movimiento, que sigue añadiendo o quitando elementos a sus trabajos según el entorno físico y social en el cual está operando, dejando así que las ideas y las influencias del mundo exterior fluyan sin vínculos, sin presiones, sin reglas establecidas, sin estereotipos.
En la tercera exposición de Bruno Peinado en ADN Galería titulada Masses presentamos obras producidas ad hoc que toman como punto de partida el icono de la cultura popular Smiley y la estética minimalista inspiradas en las obras del artista californiano John McCracken. La exposición se completará con dibujos de gran formato sobre madera. El icono Smiley fue creado en 1964 como logotipo de una campaña de proximidad y simpatía de la compañía de seguros State Mutual Life Assurance de Worscester para motivar que sus empleados atendiesen con una sonrisa a los clientes. El logotivo diseñado por Harvey Ball no fue registrado bajo la regulación copyright y en 1970, curiosamente el año de nacimiento de Bruno Peinado, los hermanos Bern and Murray Spaiky se apropiaron de la Smiley Face añadiéndole la frase “Have a nice day” y procedieron a registrar lo que se convertiría en el símbolo de toda una generación de americanos. Desde entonces la “cara feliz” ha ido reapareciendo en nuestra iconoesfera alcanzando su apogeo en los años 80 al convertirse en el símbolo de la experimentación con psicotrópicos. En Masses aparecerán dos versiones del icono popular: The Endless Summer un recorte de aluminio fiel al diseño original retro iluminado con un secuenciador de encendido y apagado gradual que parece dar vida al Smiley, mostrando su perenne actualidad; y el Fat Smiley que consiste en una instalación monumental de cuatro esferas superpuestas coloreadas con la cuatricromía genérica de la construcción de imágenes en la era digital: cian, magenta, amarillo y negro. En la última circunferencia aparece la sonrisa típica del Smiley clásico aunque drásticamente empequeñecida en comparación con el diseño original. La superposición de las cuatro circunferencias sugiere la reutilización del icono desde los años 70; la disminución de la sonrisa refleja la imposibilidad del icono de ejercer su influjo positivo en el periodo actual de turbulencia económica y cultural; la utilización de los colores estándar del diseño grafico, el predominio del grafismo en la cultura contemporánea y la génesis gráfica del icono; y el título remite al proceso de maduración vital de este icono, su humanización y la sobreexplotación comercial a la que se la ha sometido.
En cuanto a las piezas basadas en la obra minimalista de John McCracken se presentan seis volúmenes de grandes dimensiones realizados en aludibon y pintados industrialmente. Bruno Peinado añade un toque gestual, paradójicamente propio de uno de los movimientos creativos que fue cortocircuitado por el minimalismo canónico: el expresionismo abstracto. El artista golpea con un bate de beisbol la parte inferior de las piezas generando un “crack” que rompe la perfección minimalista propia de las piezas que inspiran estos trabajos. Así mismo presentaremos tres volúmenes en el mismo registro pero de inferiores dimensiones instalados en el suelo y en los que fósiles marinos parecen haber colisionado fortuitamente. La colisión entre cultura y naturaleza resulta brillantemente codificada en estas piezas que se pueden leer así mismo como vanitas tanto de la fugacidad vital de organismos vivos como de los movimientos artísticos. Por último se presentaran dibujos en gran formato sobre madera que acabarán de configurar una presentación cuya aspecto global, como es costumbre en las instalaciones del artistas, destilará fragancias pop.