info@adngaleria.com | 934 510 064

Concha Pérez _ texto

Lo que nos queda

El oro que reconocemos es dorado y brilla. Y somos capaces de reconocerlo cubierto de barro o sangre, que son los otros dos elementos necesarios para extraerlo tal y como nos han enseñado el tiempo y la codicia. Estas tres materias, combinadas de distinta manera, producen la energía que ha alimentado el mundo durate siglos, y a la que volvemos en tiempos adversos, menos dados a la retórica económica.

La primera ley de la termodinámica en su acepción más conocida nos indica que la materia ni se crea ni se destruye (sí, sólo se transforma). Es a través de la ley de la conservación de la energía que en una lectura más profunda viene a decir que en cualquier sistema la energía tiende a conservarse invariable en el tiempo si no media interacción alguna.

La capacidad del hombre para “interactuar” con su medio natural, está mostrándonos algunos de sus frutos más devastadores, como nos muestra la realidad, mediada o no, que se manifiesta por un lado en las transformaciones (hasta el punto del no-retorno) en nuestro entorno y por otro, en el agotamiento de los recursos naturales, en esta última fase, a una velocidad de vértigo.

La explotación a gran escala en la que hemos convertido el mundo para extraer en nuestro provecho todas aquellas materias que mantienen nuestro estatus, ha ido dejando a su paso, no sólo paisajes mutados por su destrucción, sino que ha arrojado en ese entorno una enorme masa de otras materias de desecho que están contribuyendo de manera decisiva al empobrecimiento de nuestra vida a medio y largo plazo.

La segunda ley de la termodinámica nos indica que toda transformación de la energía (y en una versión ampliada, de la materia) implica un inevitable aumento del caos, entendido como desperdicio, como material de desecho, como perturbación, como desorden, como ruina, como escoria, como escombro, como lodo… que es la materia de la que se compone el paisaje que se abre ante nuestros ojos…

El proyecto “LO QUE NOS QUEDA” se compone de una serie fotográfica que muestra de una manera implícita todos los cambios, los usos y las reacciones que se producen en nuestro entorno día a día. Muestra esos paisajes mutados  para ser reconstruídos en su propia destrucción.

Imágenes interiores generadas por el aumento de ese caos en el que vivimos actualmente, entendido de la manera que apuntaba anteriormente. Buscando espacios que se abandonan al caos, como desperdicio, como materia de desecho, como desorden, como ruina, como escombro. Lo que nos queda por esperar, por utilizar, buscar, explotar, luchar, aceptar, enseñar, demostrar, vaciar, …

Concha Pérez, 2009

Refugios/Ausencias/Abandonos

La estructura que organiza el espacio es algo que te marca. Habitar un lugar es una cuestión compleja, ya que estamos condicionados por la geografía del lugar, las nuevas tecnologías... Tenemos que aprender a convivir entre todas aquellas cosas que nos rodean, usar los lugares, no poseerlos mercantilmente.
La especulación conlleva la movilidad y esto a la reestructuración y reorganización del espacio y la inclusión de significados nuevos. Los movimientos de la multitud designan nuevos espacios con nuevos usos, y en sus trayectos establecen nuevas residencias. A través de la circulación, la multitud se apropia temporalmente del espacio.
La acomodación de los espacios por la población no viene dada por una conceptualización, idealización, preexistente sino por una necesidad práctica que tiene un carácter inmediato y efímero. Por un lado los usos del espacio están siendo continuamente cambiados, entre otros, por un tipo determinado de población que vive en la periferia del sistema social y se encuentra en un situación de enorme inestabilidad.

LA CALLE EN LA CASA-LA CASA EN LA CALLE

Uno de los indicios que caracterizan a ciertas poblaciones que se encuentran en "carencia límite" es la carencia de espacio. La condición carencia de espacio lleva a una situación ambivalent: el no poseer espacio convierte en bueno para habitar cualquier espacio. Esto conduce a redefinir por el uso, lugares a los que se les aplica un cambio de significado. Los lugares que son de todos (con propietario ausente, lugares públicos, de tránsito, en ruinas,...) son lugares en los que es posible establecer residencia inmediata y temporal. El espacio queda así reinterpretado como uso y como propiedad.

Con ALOJAMIENTOS TEMPORALES trato de hacer una obra contextual inserta en el tiempo en que vivimos, que responde a una realidad exterior filtrada a través de una visión personal conectada con la realidad social. No hablando de una manera explícita sino poética.

A través de una estrategia de diálogo de contrario manejo nociones o conceptos con el binomio interior-exterior, calle-casa, individualidad-colectividad, refugio temporal-vivienda permanente, construcción-destruccion.

Idea de crear Paisajes "irreales" no dominados semánticamente por un sistema linguístico reconocible. Mostrar imágenes sugerentes de naturaleza inexacta que relaten universos cambiantes, complejos que desde la incertidumbre permanente cuestionen la fiabilidad de nuestros sentidos y conocimiento. No mostrar lo ya conocido sino reeducar la percepción mostrando realidades extraordinarias y profundamente intraquilizantes. Elaborar una relación de imágenes compleja con elementos cotidianos. Cobijos, refugios o lugares de tránsito que invitan al público a entrar, a posicionarse en él.

Hasta ahora en trabajos anteriores he hablado de una arquitectura del ideal/irreal; la posibilidad de una ausencia
remarcada
, de proponer un espacio reinterpretado, con más posibilidades dionisíacas y más llenas de recursos vitales.
Ideas habituales, de vacíos para alojar el tedio, para aposentarse y habilitar el sentido del lugar, del lugar del lugar, del ambiente hábil. Así como si habilitar significara habitable.
Forzando los límites entre la realidad y la apariencia a través de la manipulación de las imágenes creando la confusión en el espectador.
Modificación de la visión doméstica de nuestra "idea de realiad" activando los mecanismos intelectivos del espectador que le haga despertar a la reflexión de lo que está viendo. Instalar la duda. En toda la propuesta hay un impulso deconstructivo, romper con la relaciones lógicas convencionales entre imagen y significado, ocultando el sentido de lo real.
Relatar otros mundos subjetivos, narraciones lineales, imágenes fragmentarias siempre en contacto con la realidad desaparecen en pos de imágenes del todo en todo. Elementos constructivos y ornamentales conviven en una misma imagen.

Concha Pérez, 2007



Alojamientos

No cabe duda de que la escala de una ciudad puede cambiar dependiendo del tipo de construcciones que se hagan en ella. Como ya constató Virilio "...Habitamos en espacios con proporciones que dan un sentido a la escala..."

De ahí la importancia de la arquitectura como primera medida de la tierra. Ésta transforma el espacio para convertirlo en un lugar específico con un uso en particular, como un instrumento de racionalización que dirige y divide el suelo, proporcionándole una disciplina.

Al desaparecer un edificio o una construcción queda un espacio vacío; el cual tiene un fuerte potencial crítico, porque la ciudad se contrasta con éste como una negación de su ideal.

Cuando desaparece una casa, aparece el interior de lo que fue. Tendríamos, literalmente, una visión panóptica: se nos hará visible de algún modo todo el interior del edificio, ante el cual "imaginar" lo que fué o "anticipar" lo que habrá de ser.

Se da una nueva definición del espacio con la aparición del vacío dejado por los edificios derribados.

La ciudad recupera así el principio de una vida que ha dejado de estar domesticada y en la que acontece una especie de asilvestramiento.

Estos lugares que nos invitan a reconstruir un paisaje mental, lugares de profunda amplitud, horizontales, en los que, como junto al horizonte, se tiene una experiencia a la vez íntima y común de lo abierto.

Para definir un espacio es importante saber, conocer, sus límites. Hablar de una ciudad pasa por definir sus fronteras.

La pérdida del límite conlleva una pérdida de la identidad. Con la supresión de las fronteras y la noción misma del límite geográfico se da una negación de la localización, que va unida con el carácter desmesurado de las tecnologías del tiempo real.

A causa de estas tecnologías, estamos perdiendo el mundo propio en beneficio de un mundo virtual.

De alguna manera se cambia la ventana, por la pantalla del ordenador. Pero es a través de la ventana lo que nos da una idea real de como es el mundo, ampliando nuestro horizonte cuando desaparece lo que está delante de nuestros ojos.

A la estética de la aparición sucede la de la desaparición. Las formas, las imágenes surgen de sus sustratos.

Parece que para que una ciudad se renueve ha de ser destruída primero. Los huecos que van dejando los viejos edificios derribados habían de dejar paso a nuevas construcciones "modernas ". Pero entre un paso y otro, entre un momento y otro queda un espacio de tiempo en el que imaginariamente podemos reconstruir el pasado o anticipar algún futuro.

La realidad es elástica, esto es algo conocido desde hace tiempo pero que la última parte del siglo pasado se empeño en demostrar con verdadera pasión

Planteamiento del espacio como lugar que habitamos.

Hay una exploración-física y psicológica de la pérdida de los límites espacio-temporales. El hombre en un primer momento intenta definir su propia realidad a partir de la conformación objetiva del entorno para dejar paso a reproducir no la realidad sino aquello que conforma y alimenta sus obsesiones.

El espacio deviene en virtual como reflejo de la sociedad cuando se utiliza la naturaleza como trayecto permanente, como lugar para evadirse y la arquitectura como refugio mental, algo soñado donde construir deseos con la posibilidad de materializar lo irreal.

Horizontes Inmediatos parte del uso de la fotografía y la manipulación digital de las imágenes extraídas de un entorno físico para llevarlas a un entorno virtual, alejado de la realidad para proponer concepciones espaciales complejas.

Vivimos entre grúas que ascienden y escombros que caen. Calles que son abiertas una y otra vez para engullir y ser ahuecadas.

Formamos parte de una sociedad en la que el valor no se encuentra ya en los edificios, sino en el espacio que ocupan, y en la que cómo destruir se ha convertido en una fuente de ingresos.

Ya no hay nada ligado a nada, es decir al suelo, sólo son episodios provisionales que pueden ser sustituidos por otros.

La superpoblación y la especulación del suelo provocan imágenes aterradoras de un entorno asfixiante.

La propuesta de trabajo habla acerca de las ciudades, de los espacios transitables dentro y fuera de la ciudad, de cómo van cambiando continuamente por las acciones de las personas que las ocupan y transitan por dichos espacios.

De dar identidad a esos lugares abandonados y dotarles de una nueva memoria. Lugares vacíos, medio en ruinas, a punto de ser derribados, solares, construcciones, jardines, todos con un futuro inmediato, ya planificado.

Es una crítica a la forma de interactuar en todo lo que nos rodea. Para ello y para reflejar un punto de vista personal.

Hay una rememoración de los espacios para su posterior manipulación. Teniendo presente siempre las imágenes captadas y el resultado final para el cual han sido elegidas, utilizando la escala humana como referencia.

Hay una manipulación digital de las imágenes para reflejar el concepto original , creando cierta ambigüedad y confusión en el tiempo que transcurre entre el reconocimiento de algo como real y la sospecha de que no lo es. De esta manera la imagen asume vida propia.

Concha Pérez, 2004