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Bruno
Peinado (Montpellier, 1970) no se define a sí
mismo como un artista pop, pero sí le
gusta tomar elementos, imágenes y mensajes
de la cultura popular para “jugar con
sus sentidos”, con ideas preconcebidas
o asimiladas. Su trabajo se fundamenta conceptualmente
en la apropiación de la iconografía
de nuestra contemporaneidad para construir un
mundo de imágenes sincrético y
personal sin llegar a ser críptico. Tampoco
es un artista político, ya que según
las circunstancias exteriores, va asumiendo
diferentes identidades y, utilizando técnicas
variadas, juega con ellas de una manera irónica,
coloreada y “easy going”.
Esa
trama de múltiples lecturas y la riqueza
interpretativa de sus instalaciones ha motivado
el interés de la crítica y ha
posibilitado que su trabajo se haya mostrado
en varias ferias, exposiciones y galerías
internacionales. Cabe destacar su presencia
en la Bienal de Estambul (2003), en la Whitechapel
de Londres, en P.S.1 de Nueva York, en la última
Bienal de Sao Paulo y recientemente en el Palais
de Tokio de Paris.
Virginie
Barré (Francia, 1970) es una artista
definible de maneras variadas, pero lo cierto
es que su obra tiene una evidente influencia
del cine y el comic de serie negra.. De hecho
en su trabajo encontramos muchas influencias
del mundo cinematográfico, a partir de
Alfred Hitchcock a los hermanos Cohen, hasta
Stanley Kubrick; lo que Virginie intenta hacer
es convertir ese mundo ficticio en realidad,
en algo que se pueda palpar con mano, planteando
una escena del crimen en la cual el espectador
se sienta envuelto y pueda convertirse en detective
improvisado, proponiendo las hipótesis
de móviles más originales.
Virginie
Barré es una artista apreciada a nivel
internacional, como deja constancia su presencia
en Gennevilliers (Francia) con la exposición
Les Gras, en Nueva York con Drawing Quake, en
Gran Bretaña con Parallel Universe, entre
otras.
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