“Imagina
un lugar donde todo cuánto más
grande sea, mejor; donde las masas toleran la
comida mediocre y dónde uno no conduce
un coche, lo luce”.
Culturas y contradicciones confluyen en Juan
Carlos Noria, una bocanada de aire fresco de
las artes visuales de Ottawa (Canadá)
desde 1983. Quizá por haber nacido en
Venezuela tiene la sensibilidad a flor de piel.
Y ahora se encuentra con nosotros en Barcelona,
desde hace tan solo tres meses.
Fiel a su naturaleza transgresora, distorsiona
su propia personalidad para desdoblarse en dos
artistas que exploran estilos distintos. Aun
así, es singular y fiel a si mismo.
“Norteamérica fue mi hogar durante
treinta años, pero las cosas han cambiado
enormemente desde que yo era niño: empresas
que pagan grandes sumas de dinero a otras empresas
especializadas en captar tu atención
con la intención de venderte algo; calles
llenas de vallas publicitarias y anuncios luminosos;
avionetas arrastrando continuamente anuncios
por el cielo… |
|
|
Huyo
de una tierra donde la naturaleza sufre en manos
del hombre y los indígenas sufren con
ella; huyo de un lugar donde el patriotismo
ciega el sentido común; huyo de un país
donde cuestionar al gobierno te convierte en
traidor; huyo de una tierra donde las noticias
están mancilladas por una red de empresas
de televisión en manos de corporaciones;
huyo de un lugar donde la economía es
más importante que la salud del individuo.”
Esta
exposición es la regurgitación
de 30 años de experiencias en un país
que cultiva la avaricia y donde la ignorancia
es general en esta supuesta era de la información.
Es
necesario poner grandes contrapesos en la balanza,
y yo pondré mi granito de arena.”
Recientemente,
Noria ha realizado exposiciones en la Gomi Gallery,
Texas, EEUU, la SAW Gallery de Ottawa, Canadá,
el Art Gallery of Ontario, Canadá y colaboró con el Helcyon Tsunami Show en Brooklyn, New
York, EEUU.
“Ha
pasado más de un año desde que
un día, en el taller, un accidente preparando
pintura hizo que todo mi trabajo tomara otra
dirección” dice Carmen Gómez.
“No en cuanto al objetivo, que siempre
es la propia necesidad de expresar inquietudes,
deseos, dudas... eso que nos perturba y tranquiliza
a todos desde hace siglos; sino respecto al
lenguaje plástico.
Desde
entonces se ha establecido una nueva comunicación
entre la pintura y yo, ella ha ganado un protagonismo
inédito para mí y yo me dejo sorprender
cuando se escapa de mi control y me brinda otras
oportunidades gráficas.
Y
en medio de toda esta actividad, mi preocupación
personal sigue siendo poner o ponerme los puntos
sobre las ies.”
Muere lentamente quien no viaja, quien no lee,
quien no oye música, quien
no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente quien se transforma en esclavo
del hábito,
repitiendo todos los días los mismos
trayectos,
quien no cambia de marca,
no arriesga vestir un color nuevo y no le habla
a quien no conoce.
Muere lentamente quien hace de la televisión
su gurú.
Muere lentamente quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco y
los puntos sobre las "íes"
a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los
ojos,
sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente quien no voltea la mesa
cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto
para ir
detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en
la vida,
huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente quien pasa los días
quejándose de
su mala suerte o de la lluvia incesante.
Muere lentamente quien abandona un proyecto
antes de iniciarlo,
no pregunta de un asunto que desconoce o
no responde cuando le indagan sobre algo que
sabe.
“Muere lentamente” de Pablo Neruda.
Carmen Gómez, barcelonesa y con formación
en arquitectura técnica ha experimentado
con diferentes técnicas y materiales
en la última década. Al principio
acabó en una pintura figurativa, colorista
e intimista (figuras féminas de grandes
dimensiones). Posteriormente su obra sufrió
un paréntesis, tanto en el tiempo como
en el concepto, debido a una evolución
personal que se tradujo en un cambio hacia una
obra más abstracta y menos colorista,
que recuperaba sin buscarlo su formación
más técnica.
Entre
sus exposiciones recientes figura la de la Galería
Pou d’Art de Sant Cugat y la de la Galería
Esther Montoriol, Barcelona.
|