Concha
Pérez _ texto
No cabe duda de que la escala de una ciudad puede
cambiar dependiendo del tipo de construcciones que
se hagan en ella. Como ya constató Virilio "...Habitamos
en espacios con proporciones que dan un sentido a
la escala..."
De ahí la importancia de la arquitectura como primera
medida de la tierra. Ésta transforma el espacio para
convertirlo en un lugar específico con un uso en particular,
como un instrumento de racionalización que dirige
y divide el suelo, proporcionándole una disciplina.
Al desaparecer un edificio o una construcción queda
un espacio vacío; el cual tiene un fuerte potencial
crítico, porque la ciudad se contrasta con éste como
una negación de su ideal.
Cuando desaparece una casa, aparece el interior de
lo que fue. Tendríamos, literalmente, una visión panóptica:
se nos hará visible de algún modo todo el interior
del edificio, ante el cual "imaginar" lo que fué o
"anticipar" lo que habrá de ser.
Se da una nueva definición del espacio con la aparición
del vacío dejado por los edificios derribados.
La ciudad recupera así el principio de una vida que
ha dejado de estar domesticada y en la que acontece
una especie de asilvestramiento.
Estos lugares que nos invitan a reconstruir un paisaje
mental, lugares de profunda amplitud, horizontales,
en los que, como junto al horizonte, se tiene una
experiencia a la vez íntima y común de lo abierto.
Para definir un espacio es importante saber, conocer,
sus límites. Hablar de una ciudad pasa por definir
sus fronteras.
La pérdida del límite conlleva una pérdida de la identidad.
Con la supresión de las fronteras y la noción misma
del límite geográfico se da una negación de la localización,
que va unida con el carácter desmesurado de las tecnologías
del tiempo real.
A causa de estas tecnologías, estamos perdiendo el
mundo propio en beneficio de un mundo virtual.
De alguna manera se cambia la ventana, por la pantalla
del ordenador. Pero es a través de la ventana lo que
nos da una idea real de como es el mundo, ampliando
nuestro horizonte cuando desaparece lo que está delante
de nuestros ojos.
A la estética de la aparición sucede la de la desaparición.
Las formas, las imágenes surgen de sus sustratos.
Parece que para que una ciudad se renueve ha de ser
destruída primero. Los huecos que van dejando los
viejos edificios derribados habían de dejar paso a
nuevas construcciones "modernas ". Pero entre un paso
y otro, entre un momento y otro queda un espacio de
tiempo en el que imaginariamente podemos reconstruir
el pasado o anticipar algún futuro.
La realidad es elástica, esto es algo conocido desde
hace tiempo pero que la última parte del siglo pasado
se empeño en demostrar con verdadera pasión
Planteamiento del espacio como lugar que habitamos.
Hay una exploración-física y psicológica de la pérdida
de los límites espacio-temporales. El hombre en un
primer momento intenta definir su propia realidad
a partir de la conformación objetiva del entorno para
dejar paso a reproducir no la realidad sino aquello
que conforma y alimenta sus obsesiones.
El espacio deviene en virtual como reflejo de la sociedad
cuando se utiliza la naturaleza como trayecto permanente,
como lugar para evadirse y la arquitectura como refugio
mental, algo soñado donde construir deseos con la
posibilidad de materializar lo irreal.
Horizontes Inmediatos parte del uso de la fotografía
y la manipulación digital de las imágenes extraídas
de un entorno físico para llevarlas a un entorno virtual,
alejado de la realidad para proponer concepciones
espaciales complejas.
Vivimos entre grúas que ascienden y escombros que
caen. Calles que son abiertas una y otra vez para
engullir y ser ahuecadas.
Formamos parte de una sociedad en la que el valor
no se encuentra ya en los edificios, sino en el espacio
que ocupan, y en la que cómo destruir se ha convertido
en una fuente de ingresos.
Ya no hay nada ligado a nada, es decir al suelo, sólo
son episodios provisionales que pueden ser sustituidos
por otros.
La superpoblación y la especulación del suelo provocan
imágenes aterradoras de un entorno asfixiante.
La propuesta de trabajo habla acerca de las ciudades,
de los espacios transitables dentro y fuera de la
ciudad, de cómo van cambiando continuamente por las
acciones de las personas que las ocupan y transitan
por dichos espacios.
De dar identidad a esos lugares abandonados y dotarles
de una nueva memoria. Lugares vacíos, medio en ruinas,
a punto de ser derribados, solares, construcciones,
jardines, todos con un futuro inmediato, ya planificado.
Es una crítica a la forma de interactuar en todo lo
que nos rodea. Para ello y para reflejar un punto
de vista personal.
Hay una rememoración de los espacios para su posterior
manipulación. Teniendo presente siempre las imágenes
captadas y el resultado final para el cual han sido
elegidas, utilizando la escala humana como referencia.
Hay una manipulación digital de las imágenes para
reflejar el concepto original , creando cierta ambigüedad
y confusión en el tiempo que transcurre entre el reconocimiento
de algo como real y la sospecha de que no lo es. De
esta manera la imagen asume vida propia.
Concha Pérez