info@adngaleria.com | 934 510 064
Carlos Aires (ES) Ene 09
Democracia (ES) Nov 08
Colaboraciones: Jonas Liverod (SU); Fleur Noguera (FR)

Concha Pérez _ texto

No cabe duda de que la escala de una ciudad puede cambiar dependiendo del tipo de construcciones que se hagan en ella. Como ya constató Virilio "...Habitamos en espacios con proporciones que dan un sentido a la escala..."

De ahí la importancia de la arquitectura como primera medida de la tierra. Ésta transforma el espacio para convertirlo en un lugar específico con un uso en particular, como un instrumento de racionalización que dirige y divide el suelo, proporcionándole una disciplina.

Al desaparecer un edificio o una construcción queda un espacio vacío; el cual tiene un fuerte potencial crítico, porque la ciudad se contrasta con éste como una negación de su ideal.

Cuando desaparece una casa, aparece el interior de lo que fue. Tendríamos, literalmente, una visión panóptica: se nos hará visible de algún modo todo el interior del edificio, ante el cual "imaginar" lo que fué o "anticipar" lo que habrá de ser.

Se da una nueva definición del espacio con la aparición del vacío dejado por los edificios derribados.

La ciudad recupera así el principio de una vida que ha dejado de estar domesticada y en la que acontece una especie de asilvestramiento.

Estos lugares que nos invitan a reconstruir un paisaje mental, lugares de profunda amplitud, horizontales, en los que, como junto al horizonte, se tiene una experiencia a la vez íntima y común de lo abierto.

Para definir un espacio es importante saber, conocer, sus límites. Hablar de una ciudad pasa por definir sus fronteras.

La pérdida del límite conlleva una pérdida de la identidad. Con la supresión de las fronteras y la noción misma del límite geográfico se da una negación de la localización, que va unida con el carácter desmesurado de las tecnologías del tiempo real.

A causa de estas tecnologías, estamos perdiendo el mundo propio en beneficio de un mundo virtual.

De alguna manera se cambia la ventana, por la pantalla del ordenador. Pero es a través de la ventana lo que nos da una idea real de como es el mundo, ampliando nuestro horizonte cuando desaparece lo que está delante de nuestros ojos.

A la estética de la aparición sucede la de la desaparición. Las formas, las imágenes surgen de sus sustratos.

Parece que para que una ciudad se renueve ha de ser destruída primero. Los huecos que van dejando los viejos edificios derribados habían de dejar paso a nuevas construcciones "modernas ". Pero entre un paso y otro, entre un momento y otro queda un espacio de tiempo en el que imaginariamente podemos reconstruir el pasado o anticipar algún futuro.

La realidad es elástica, esto es algo conocido desde hace tiempo pero que la última parte del siglo pasado se empeño en demostrar con verdadera pasión

Planteamiento del espacio como lugar que habitamos.

Hay una exploración-física y psicológica de la pérdida de los límites espacio-temporales. El hombre en un primer momento intenta definir su propia realidad a partir de la conformación objetiva del entorno para dejar paso a reproducir no la realidad sino aquello que conforma y alimenta sus obsesiones.

El espacio deviene en virtual como reflejo de la sociedad cuando se utiliza la naturaleza como trayecto permanente, como lugar para evadirse y la arquitectura como refugio mental, algo soñado donde construir deseos con la posibilidad de materializar lo irreal.

Horizontes Inmediatos parte del uso de la fotografía y la manipulación digital de las imágenes extraídas de un entorno físico para llevarlas a un entorno virtual, alejado de la realidad para proponer concepciones espaciales complejas.

Vivimos entre grúas que ascienden y escombros que caen. Calles que son abiertas una y otra vez para engullir y ser ahuecadas.

Formamos parte de una sociedad en la que el valor no se encuentra ya en los edificios, sino en el espacio que ocupan, y en la que cómo destruir se ha convertido en una fuente de ingresos.

Ya no hay nada ligado a nada, es decir al suelo, sólo son episodios provisionales que pueden ser sustituidos por otros.

La superpoblación y la especulación del suelo provocan imágenes aterradoras de un entorno asfixiante.

La propuesta de trabajo habla acerca de las ciudades, de los espacios transitables dentro y fuera de la ciudad, de cómo van cambiando continuamente por las acciones de las personas que las ocupan y transitan por dichos espacios.

De dar identidad a esos lugares abandonados y dotarles de una nueva memoria. Lugares vacíos, medio en ruinas, a punto de ser derribados, solares, construcciones, jardines, todos con un futuro inmediato, ya planificado.

Es una crítica a la forma de interactuar en todo lo que nos rodea. Para ello y para reflejar un punto de vista personal.

Hay una rememoración de los espacios para su posterior manipulación. Teniendo presente siempre las imágenes captadas y el resultado final para el cual han sido elegidas, utilizando la escala humana como referencia.

Hay una manipulación digital de las imágenes para reflejar el concepto original , creando cierta ambigüedad y confusión en el tiempo que transcurre entre el reconocimiento de algo como real y la sospecha de que no lo es. De esta manera la imagen asume vida propia.

Concha Pérez